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martes, 1 de abril de 2014

Publicidad oficial como plataforma política

Cuando el deber de informar se convierte en instrumento de plataforma política, el sistema democrático cae a pedazos. Es un derecho de los ciudadanos, sin embargo, los políticos han sabido bien utilizarlo a favor personal. 
 
Un sistema democrático basa la publicidad oficial en el derecho de los ciudadanos de saber cómo su gobierno ejerce el recurso público, el dinero de todos. Como obligación, los gobiernos cumplen su papel, pero ¿realmente informan de manera clara, objetiva y equitativa? porque al menos eso es lo que dice la Ley sobre cómo deben informar a la ciudadanía.
 
No, los gobiernos simulan informar, aparentan explicar con campañas publicitarias que engloban en la cuenta “pública” más de seis dígitos. En suma, los políticos ganan beneficios personales; con el dinero público crean instrumentos propagandísticos con fines de plataforma política rumbo al próximo proceso electoral que los llevará a un nuevo puesto en el sector público con ganancia del erario y la continuidad en el limbo de la política.
 
Las organizaciones Article 19 y Fundar presentaron este martes la tercera edición del Índice de acceso al gasto en publicidad oficial en las entidades federativas, que mide el acceso a la información del gasto en publicidad oficial, basado en datos obtenidos de mayo a noviembre 2013 por medio de 64 solicitudes de información realizadas a las 32 entidades federativas.
 

Como un premio a su opacidad y nula transparencia, los estados de Coahuila, Guerrero, Michoacán, Puebla y Tamaulipas se ubicaron en las primeras posiciones; durante los años 2011, 2012 y 2013, estas entidades reportaron una puntuación de 0 respecto de un rango de 5 puntos, negaron o reservaron hacer público su gasto en medios.
 
En contraste, los estados de Hidalgo, Nuevo León, Oaxaca y San Luis Potosí destacaron por mejorar su puntuación, pasaron de 0 puntos en el 2011 a 3 o 4 en el año 2013.
 
El Estado de México y Colima mostraron los mayores descensos en transparentar el gasto de su publicidad oficial, cayeron de 5 a 0 en el primero y de 5 a 2 en el segundo caso.
 
Para los estados más opacos, las justificaciones para entregar la información pública no se hizo esperar, mientras Coahuila y Guerrero sustentaban la falta de transparencia en la ausencia de un responsable, Michoacán utilizó un arma contraria: la información estaba descentralizada, dispersa.
 
En Puebla, la única opción fue acudir a las instalaciones de Puebla Comunicaciones, hacer  una “visita directa” si lo que se quería era conocer la información. En tanto, Tamaulipas había clasificado los datos como reservados, una defensa indebida e ilegal ya conocida por los solicitantes de información pública.
 
La investigación realizada por Fundar y Article 19 arrojó un dato alarmante: no existe una regulación sobre el gasto en publicidad oficial, a pesar de los numerosos  intentos legislativos nacionales y locales. Este es el vacío legal que ocupan los gobiernos para hacer un uso indiscriminado, arbitrario y opaco del gasto público.
 
Un total de 26 entidades –de las que se pudo obtener información- ejercieron 5 mil 377 millones de pesos en publicidad oficial durante 2012, en el último año, el gasto en el rubro creció 14.2 por ciento.
 
 
 
 

Los estados de Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Yucatán se coronaron en las primeras posiciones como los que mayor gasto ejercieron en publicidad oficial. En el primer caso, el monto asciende a mil 284 millones de pesos; para Coahuila –que además figuró entre los más opacos- la cifra asciende a 948 millones de pesos.
 

Mientras hay estados como Hidalgo, donde el gasto por habitante en publicidad oficial es de 2.6 pesos al año, hay otros como Nuevo León donde cada ciudadano debe representa el pago de 250 pesos para que su gobierno haga efectivo su derecho a informarse del gasto público.

 
 
Sin control autónomo y aprovechando las lagunas legislativas, los gobiernos estatales y municipales ejercen un gasto indiscriminado de los  recursos públicos, que además se incrementa cada año sin justificación.
 
Aún existe esperanza, estamos por iniciar abril, el límite es el último día de este mes, los Congresos locales están obligados a regular la publicidad oficial derivado de la reforma política en su artículo tercero transitorio ¿asumirán los legisladores el riesgo político o se sumarán a la omisión por un obeso sistema gubernamental que engrandece sus acciones política partidistas debilitando el sistema democrático? 

lunes, 10 de marzo de 2014

Persuasión en la política... ¿empresarios disfrazados de políticos?

  • Análisis libro "Teoría Económica de la Acción Política en una Democracia" de Anthony Downs

  • Cada vez más empresarios se suman a las filas de los grupos políticos con un solo objetivo, beneficiarse de los “favores políticos”, aquellos que se logran una vez que nuestro candidato gana las elecciones y asume el poder. La política ha evolucionado a tal forma que ahora es cada vez más común encontrarnos a empresarios envueltos en la política, y políticos que logran afianzar sus negocios gracias a la política. Hoy en día la política puede ser considerada sinónimo de corrupción; quien está en la política logra grandes beneficios, son las voces que se escuchan de ciudadanos, periodistas y gente envuelta en la política.
     
    Anthony Downs nos plantea -en su libro Teoría Económica de la Acción Política en una Democracia- como la política se ha convertido en el negocio del poder, cómo la obtención de votos es la pelea constante entre quienes han utilizado a la política como su medio para obtener ingresos de manera fácil, pareciendo profesionales y conservando sus puestos.
     
    Un fuero político los defiende, no hay nadie que persiga a los empresarios disfrazados de políticos y viceversa, y es que todos están coludidos, siempre hay una cadena que sigue a cada peldaño del organigrama dentro de un departamento, secretaria o institución.
     
    Como cada sector social, los empresarios han encontrado en la política el negocio de toda una vida, el negocio que te permite escalar de puesto en puesto siempre beneficiándose del control y poder que da ser la máxima autoridad de un lugar, una región o una sola dependencia.
     
    Así nos encontramos a líderes empresariales u hombres de éxito que son atraídos a la política, vendiendo votos a cambio de un puesto que les da el pase a la ambición, y es que no puede ser descrito de otra manera, la política es ya una ambición.  ¿Abandonar la política habiendo probado el poder? ¿Quién habrá visto eso antes?
     

    Se inician como empresarios que respaldan campañas, compra de votos y triunfos “electorales”; se benefician del poder comprado, con compras o supuestas licitaciones, contrataciones que terminan siendo adjudicaciones directas. En otros casos, aceptan las “gracias” a su favor con el nombramiento de un puesto directivo o secretariado, después invitan a la familia hasta convertir a la política en el reino del nepotismo. Una vez en el poder, buscan ser ellos los postulantes, se ofrecen como producto para ser votado, negocian con otros más votos a su favor, es ahora el mercado de la política, el mayor negocio.
     
    ¿Pero cómo adquieres el voto ciudadano? ¿Cómo se influye en el voto? Es ahí donde aparecen los medios de comunicación, otro gran negocio. Dice Downs “mientras mantengamos el supuesto del conocimiento perfecto ningún ciudadano puede influir en el voto de otro”, con ello se refiere a la persuasión y la ignorancia, el poder de la información.
     
    Claramente coincido, cuando una persona asume su responsabilidad ciudadana y defiende su derecho a la información, nada podrá engañarle, nada podrá hacerle cambiar de parecer cuando una idea está bien asentada. “Si el individuo se comporta racionalmente, ningún tipo de persuasión puede hacerle cambiar de opinión. Pero cuando aparece la ignorancia, el claro camino que conduce a la estructura de preferencias a la decisión de voto se obscurece por falta de conocimiento”, es ahí cuando los persuasores se hacen efectivos y proporcionan los hechos.
     
    Muchos políticos, mercenarios del voto, utilizan la persuasión para comprar votos, apuestan por la ideología compartida, centrar la atención del electorado confundido hacia una ideología que representa ya un producto de marca, sólo debe ser difundida, imitada y sumar adeptos, como producto recién salido del mercado.
     

    Pero ¿qué nos convierte esto? ¿En consumidores del mercado? Nos hemos convertido en los clientes potenciales de quienes buscan nuestro voto, nuestra huella marcando el partido que los llevará al triunfo. Somos ahora consumidores de la política. Sólo el poder de la información nos separa de este consumismo, nos hace ser dueños de nuestras decisiones, de nuestro pensamiento, de lo contrario, la falta de información y el desconocimiento nos convierte en clientes potenciales del engaño de una plataforma política.
     
    Comparto la hipótesis expuesta por Anthony Downs, sobre el uso de la democracia por parte de los partidos políticos como medio para obtener votos, sin embargo, en nuestro papel como ciudadanos, debemos ejercer nuestros derechos, el acceso a la información y el generar información de calidad y alto conocimiento.
     
    Para lograr una democracia efectiva y un sistema de gobierno estructurado, expone Downs, debemos apostar por los sistemas bipartidistas sobre el multipartidismo. Claros ejemplos de la historia nos han revelado la efectividad de este modelo, pero resulta entendible si partimos de la complejidad que generan los multipartidos, acentúan diferencias y disminuyen el consenso, menor aportación a la democracia. *
     
    *Diplomado Análisis Político del Instituto Guanajuatense de Ciencias

    domingo, 23 de febrero de 2014

    Economía y democracia uruguaya, modelo en América Latina

    ¿Qué ha hecho Uruguay en materia de política de desarrollo que lo ha llevado a colocarse como el país modelo de crecimiento en América Latina?
     
    Atrás se han quedado las historias de crecimiento que alguna vez presumieron naciones como Brasil, Bolivia o México; hoy es Uruguay quien ha mantenido un desarrollo sostenido en los últimos años hasta colocarse como el país de América Latina con mejores condiciones de vida.
     
    El avance económico y la eficiencia democrática son las mayores fortalezas que puede presumir Uruguay, considerado el “país del año” por la revista británica The Economist, resultado de las iniciativas legislativas impulsadas recientemente, la distribución de la riqueza y la garantía a sus ciudadanos de una mejor calidad de vida.
     
    “Un país audaz y liberal”, decía el texto en The Economist, luego que en diciembre de 2013 aprobara la legalización del cultivo y producción de la mariguana. Hablamos de reformas que abren camino al análisis desde otras naciones que enfrentan con mayor violencia el narcotráfico y delincuencia organizada en narcóticos.
     
     
    Vayamos más allá de las condiciones en las que vive su presidente José Mujica, que si en una casa moderna o conduciendo su mismo vehículo, no, analicemos la nación, el país que ya legalizó el matrimonio homosexual ¿qué pasa en Uruguay?
     
    Por segundo año consecutivo, aumentó en 2013 su puntaje en “Desarrollo: Democracia, Mercado y Transparencia” del reporte anual del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL); fue reconocido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) como el país con la mejor y equitativa distribución del ingreso.
     
    Bitácora Económica llevo a cabo un análisis sobre los indicadores clave que han llevado a Uruguay a ser país modelo. Veamos:




    Con base en el estudio comparativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en los últimos 8 años, Uruguay ha aumentado el crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) al pasar de 2.3 en el año 2004 a 3.8 en el año 2012. En contraste, Brasil y México muestran un declive.
     
    Si bien Uruguay presenta una de las tasas de desempleo más altas de 6.1 por ciento, la tendencia de 2004 a 2012 es a la baja, al registrar un indicador de desocupación laboral del 17.1 por ciento. Las políticas laborales del gobierno uruguayo presentan resultados más efectivos e inmediatos si se compara con México o Brasil.
     
    Escenario similar se observa del Índice de Precios al Consumidor que se redujo de 19.4 en el año 2004 a 8.1 por ciento en 2012. Comparado con México, la distancia es observable, nuestra nación sólo ha reducido en 0.5 puntos su tasa inflacionaria.
     
    En desarrollo democrático y crecimiento económico, Uruguay ha superado a naciones como Japón y Estonia. De acuerdo con el CADAL, Uruguay destaca en materia de libertades civiles y políticas, registra una óptima calificación en materia de transparencia y una baja en el Índice de Percepción de la Corrupción.